miércoles, 24 de junio de 2026

Política industrial y protección

 


Publicado en el semanario AgendarWeb.com.ar

Introducción

  1. De manera recurrente y atávica la sociedad argentina debate si es adecuada la Política Industrial de protección aduanera. Esta discusión nunca queda zanjada del todo. Sin protección hay desempleo. Con protección, tal como se ha dado hasta ahora, parece haber ineficiencia y por tanto sobreprecio y rentismo.

Consideraciones previas

  1. Una sociedad puede no tener Política Industrial (PI). Pero muchas razones aconsejan lo contrario. La única que mencionaremos es qué, sin la misma, la entidad nacional queda en entredicho. La Defensa no existe o es muy condicional a la buena voluntad externa si no hay Capacidades Tecnológicas. 
  2. Una  sana PI busca contar con Capacidades Tecnólogicas (CT), antes que producir todo internamente. Busca incluso en ocasiones, ser capaz también de producir externamente y en forma competitiva comerciar. Las CP implican la capacidad de iniciar o reiniciar producciones si el comercio exterior sufre alteraciones que atenten contra la producción local.
  3. A más largo plazo, una sociedad sin CT y PI solo sobrevive como parte dependiente de un hinterland mayor o en una relación colonial o semicolonial, por razones obvias. Pequeños países pueden optar así por la especialización no tecnificada y absoluta, pero renunciando a su entidad nacional potencial. Pueden ser Santo Domingo pero también Haití, según los distintos avatares. Los de mayor densidad poblacional no pueden hacerlo.
  4. Por otra parte, y en la larga duración, la renuncia a las CT, más grave aún en el aislamiento, conlleva el riesgo de involución de la vida personal y social. El ser humano y su Evolución es el resultado de la evolución técnica, desde el hacha de piedra hasta la IA. Renunciar a la misma no es una opción recomendable.

viernes, 24 de abril de 2026

El Mito de la Productividad Laboral

 


Publicado en el semanario AgendarWeb.com.ar
Sorprenderá quizás si decimos que la Productividad Laboral depende del Empresario.

Valga pues esta afirmación a modo de boutade o provocación para iniciar un debate que, al final, termina determinando una cuestión muy seria. Esta cuestión es nada más y nada menos que la participación del ingreso de los trabajadores en el Ingreso Nacional o sea lo ganado en un año dado por toda la sociedad. Quizás no haga falta aclarar que el “resto”, entre comillas pues suele ser muy importante, es el beneficio de los empresarios y los rentistas. Ambos porcentajes constituyen los valores de la Distribución del Ingreso Nacional.

Sabemos también que la tradición política del Justicialismo popularizó la idea del 50% para cada uno de los componentes del proceso productivo, trabajadores y empresarios, como un paradigma de equidad.

Ciertamente esto es así si se lo compara con estos tiempos de predominio del Neoliberalismo. Pero en muchas ocasiones y en diversos países los trabajadores supieron lograr más del 50%. En algunos momentos de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner se retomó dicho nivel por un tiempo. Pero vale aclarar que no existe ningún hecho objetivo que convalide un techo para el ingreso de los trabajadores. Si estos fueran dueños de los medios de producción, es decir todos trabajadores propietarios, les correspondería el 100%, como es obvio.

Pero volvamos por un momento a la “provocación” del principio. La afirmación de que la productividad depende del empresario. Y adentrémonos entonces en el análisis de qué cosa es, científicamente, la productividad.

La Productividad es un hecho físico no monetario. Unidades de Producto/cantidad de horas trabajadas.
Es casi más bien un tema de ingenieros de producción. 

Si uno se pregunta de qué depende, la respuesta más seria es que depende de la tecnología. Los trabajadores son más o menos productivos dependiendo del equipo que se les provee. Por eso la afirmación inicial funciona como provocación pero es una realidad objetiva al mismo tiempo.

Para la Ciencia Económica, en cualquiera de sus escuelas de pensamiento, la productividad laboral es el cociente entre producto y cantidad de horas que se requieren para lograrlo. Y esto, subrayémoslo, depende solo del equipo de producción con que se trabaja.

miércoles, 27 de agosto de 2025

La Restricción Externa, el cerrojo al desarrollo argentino. Propuesta para superarla

 


Publicado en el semanario AgendarWeb.com.ar

Sin que hombres y mujeres de a pie lo perciban, el fenómeno de la Restricción Externa gobierna los altibajos de su vida económica, al menos desde que Argentina intentó industrializarse, a veces pasivamente por las guerras y crisis mundiales, otras activamente por decisión autónoma.

Tan es así que hoy mismo, a días de unas elecciones distritales en la Provincia de Buenos Aires, el gobierno de turno necesita planchar el dólar a como dé lugar, incluso con recesión. Y, en contra de algunas intuiciones erradas, eso le da probabilidades de ganar o empatar, otra forma de ganar quizás. 

Ocurre esto porque, en un proceso que dura hasta que aparece un dramático punto de inflexión y por ende un brusco cambio de sensaciones, una cierta mayoría de la población se resiste a perder lo que parece un logro. Una relativa, por discutible que sea, estabilidad de precios. Fue así que Carlos Menem fue reelecto en 1995 pese a una aguda desocupación, que sufría un sector, mientras otro, más amplio al parecer, temía el fin del voto cuota y la ilusión de los argendólares. Así parece ser también ahora, al menos si nos abstraemos un momento de “los hechos de dominio público”. Tanto en aquella ocasión como en esta, la relativa estabilidad requiere dólares subsidiados.

El dólar subsidiado es maravilloso mientras dura, para una cierta mayoría social. Permite estabilidad de precios, vía importaciones que restringen las remarcaciones monopólicas o de cobertura. Además de viajes por el ancho mundo y atesoramiento, también subsidiados. El sueldo de clase media parece alcanzar…más que en el populismo!! Hay una cierta desocupación, pero es de otros y además se morigeran las aspiraciones salariales de los que están abajo en la escala social. El mundo conservador parece acomodarse.

La maldita Restricción Externa queda sin embargo como espada de Damocles y como fantasma no disipado del todo. Si hubiese sido superada, el dólar subsidiado no sería necesario.

viernes, 1 de agosto de 2025

Los obstáculos para el desarrollo argentino

 

Publicado en el semanario AgendarWeb.com.ar
Introducción

Argentina enfrenta crisis recurrentes, siendo estas de un tipo particular desde 1975, momento en que comienzan a ser desmanteladas, a partir de ahí en forma radical, las instituciones, poskeynesianas y de Estado De Bienestar, cuyo período más intenso se dio entre 1945 y 1955.

En esta nueva etapa, iniciada en 1975/1976, y que algún autor ha dado en llamar “posperonista”(*), el anterior ciclo económico de crisis recurrentes de balance de pagos, se ha visto negativamente “enriquecido” con otros componentes desestabilizadores. Endeudamiento externo inviable y además dilapidado, caída abrupta de la cultura tributaria, aceleración inflacionaria, decadencia tecnológica, fracaso de los intentos de concertar precios y salarios, debilitamiento del aparato estatal, dolarización parcial de la economía, con la consiguiente pérdida de control sobre las variables macro y microeconómicas.

Postulamos que el viejo ciclo de auge y crisis de la economía argentina, en razón de las debilidades de su Comercio Exterior de bienes y servicios, se ha transformado en un Ciclo de Mitigación (gobiernos nacional populares, a falta de mejor denominación) y Catástrofe (fin de las aventuras neoliberales.)  

En paralelo al deterioro de su economía política, la sociedad se ha visto debilitada por el avance de la pobreza, tanto estructural como extrema, su conversión en pobreza estructural extendida, el desbaratamiento de los vínculos comunitarios, la pérdida de confianza en la Política, pero también en la Justicia y en el servicio público en general.

Este debilitamiento contiene un detalle para nada menor. El ambiente educativo, a todos los niveles, que el orden Conservador había instituido de manera virtuosa y niveladora, fue paulatinamente sustituido por otro mixto, en el que la educación de excelencia gratuita es desfinanciada, en aras de una nueva y mayor desigualdad social inducida.

En el plano de las ideas, las visiones que de un modo u otro intentan pensar y actuar en pro del el Desarrollo y el Equilibrio Social, se ven arrastradas a un estéril debate con visiones mesiánicas y mágicas, formas deformadas del auténtico Liberalismo, llamadas ahora Libertarias.

lunes, 12 de junio de 2023

El Futuro del Trabajo

Publicado en Noviembre de 2018 en ¿Cuál es el futuro del Trabajo? De la división social del trabajo al auge de la precariedad. Cátedra UNESCO sobre las manifestaciones actuales de la Cuestión Social. Ediciones CICCUS.

Amable López Martínez

 

Antecedentes. La preocupación por el futuro del Trabajo ante la tecnificación es tan antigua como el Capitalismo, aunque en rigor debiera estar dirigida, al menos con el mismo énfasis, a la desapropiación de medios de producción que este sistema consagra en la vida del trabajador. Por estos días la Organización Internacional del Trabajo está realizando seminarios sobre el tema, lo que demuestra que la preocupación se ha renovado. El temor se asienta tanto en las nuevas formas de organización del trabajo, que han creado nuevas formas de precariedad e incertidumbre social, como en la aceleración posible de este fenómeno en razón del avance tecnológico ahorrador de trabajo.

 

Carlos Marx creyó ver en la tecnificación creciente el germen de la disolución del sistema capitalista. Suponía que el aumento de la “composición orgánica del capital” haría desaparecer la ganancia, la que, en su particular visión solo podía surgir del “capital variable” o sea del trabajo. Todavía hoy las distintas sectas marxistas discurren sobre este tema, que no es más que el resultado de un uso incorrecto de los conceptos de costos y de su relación algebraica. También es discutible el señalamiento de la “acumulación del capital” como inexorable tracción del capitalismo. La explotación del trabajo ajeno no tiene porque ser siempre creciente. Basta que sea constante, para permitir la dominancia y el status de la clase propietaria.